Fonte: Fórum Mundial de Educação (fmesp@forummundialeducacao.org)

Queridos amigos y amigas:

Terminó el Foro Mundial de Educación Temático de Nova Iguaçu, Río de Janeiro. Su convocatoria fue extraordinaria, reuniendo más de 30 mil educadores y educadoras, milintantes sociales, niños y niñas de más de 25 países. Durante intensas jornadas, tuvimos la oportunidad de discutir los rumbos de una educación ciudadana para una ciudad educadora. Durante intensas jornadas, hemos podido fortalecer y ampliar nuestra Plaforma Mundial de Luchas por el Derecho a la Educación.

Les acercamos aquí la CARTA DE NOVA IGUAÇU, en sus versiones en castellano y portugués. También, los ANEXOS aprobados por el Plenario General: la declaración de apoyo y solidaridad con el pueblo ecuatoriano y el pueblo argentino; el agradecimiento al pueblo de Nova Iguaçu y a la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires; así como el llamado a construir la Semana Mundial por la Defensa del Derecho a la Educación y el Fortalecimiento de la Escuela Pública, en noviembre de este año.

En pocos días más, realizaremos un nuevo Foro Mundial Temático en Buenos Aires (el 4, 5 y 6 de mayo). Allí, volveremos a encontrarnos para continuar luchando por un nuevo mundo posible, por una educación emancipatoria y libertaria.

Un abrazo fraternal, Moacir Gadotti e Pablo Gentili, Coordinadores de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Internacional

Fórum Mundial de Educação

CARTA DE NOVA IGUAÇU

Foro Mundial de Educación Temático de Nova Iguaçu, Río de Janeiro (23, 24, 25 y 26 de marzo de 2006)

El 31 de marzo de 2005, de forma brutal, 29 jóvenes fueron asesinados en las ciudades de Nova Iguaçu y Queimados. Todos ellos eran pobres, todos inocentes, todos ellos soñaban con un futuro de oportunidades, de dignidad, de derechos. Sus sueños, sus vidas fueron destruidas en una de las mayores masacres de la Baixada Fulminense. Nada explica la muerte y el asesinato. Nada puede explicar la barbarie de grupos de exterminio que actúan de forma impune en nuestras ciudades, marcadas por la violencia, la exclusión, la segregación y la indiferencia asesina de los grupos de poder.

Casi un año después, 30 mil educadoras y educadores, militantes sociales, niños y niñas, delegados y delegadas de más de 25 países nos reunimos aquí, en Nova Iguaçu, para decirle no a la violencia, sí a la Vida, sí a la verdad, sí a la dignidad, sí a la justicia, sí a la educación. Realizamos un nuevo Foro Mundial cuyo tema ha sido Educación Ciudadana para una Ciudad Educadora, un evento histórico, con diversas conferencias y debates, con más de 300 actividades autogestionadas y con un Foro Infanto-Juvenil que reunió más de 5 mil niñas y niños, discutiendo la construcción de una nueva educación para una nueva sociedad.

El Foro Mundial de Educación de Nova Iguaçu ha sido un espacio abierto y plural, donde se reafirmaron los principios y lemas que nos convocaron en las ediciones anteriores, realizadas en Porto Alegre, San Pablo, Córdoba (España) y Caracas. Hemos contribuido aquí a la construcción de un proceso de movilización y de lucha por la defensa irrestricta del derecho a la educación como un derecho humano y social; como un requisito fundamental para la construcción de una sociedad justa, igualitaria y emancipadora de todo poder autoritario, dictatorial, totalitario; como requisito para la construcción y el fortalecimiento de una democracia radical, para la construcción de la justicia social y para la realización efectiva de los derechos humanos.

El Foro Mundial de Educación de Nova Iguaçu ha sido un evento que marcará la historia democrática de la Baixada Fulminense, constituyendo un hito en el fortalecimiento y ampliación de nuestra Plataforma Mundial de Luchas por el Derecho a la Educación, creada en el marco de Foro Social Mundial y multiplicada en las acciones, propuestas y estrategias de centenas de movimientos sociales, organizaciones populares, sindicatos democráticos, en el trabajo cotidiano de millares de escuelas, donde se construye la utopía de una educación emancipatoria y libertaria.

Quienes nos hemos reunido en Nova Iguaçu, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa y la transformación democrática de la escuela pública, gratuita, laica y de calidad para todos y todas.

Rechazamos las políticas neoliberales, conservadoras y oligárquicas que privatizan y mercantilizan el derecho a la educación y los derechos humanos.

Rechazamos la inclusión de la educación como un bien comercializable en cualquier tratado que, bajo el eufemismo del “libre comercio” pretenda destruir la dignidad, la felicidad y la libertad de nuestros pueblos.

Rechazamos cualquier forma de precarización del trabajo docente y todas las políticas que degradan el ejercicio de la docencia, violando sus derechos y, junto con ellos, el derecho de todos los niños y niñas a recibir una educación de calidad.

Rechazamos cualquier forma de intromisión de los organismos financieros internacionales en la definición del rumbo y sentido de las políticas educativas diseñadas por nuestros gobiernos.

Rechazamos también las políticas económicas que, bajo el falaz argumento del equilibrio fiscal, priorizan el pago de una deuda externa ilegítima e impagable, generando el permanente drenaje de recursos públicos a grupos económicos nacionales o transnacionales.

Rechazamos toda forma de imperialismo y colonialismo, especialmente, el ejercido por las naciones más poderosas del planeta contra el Tercer Mundo, contra aquellos pueblos cuya identidad y dignidad resulta masacrada por la arbitrariedad de un poder guiado por los intereses económicos y por la indecencia del atropello indiscriminado de nuestros derechos, de nuestras culturas, de nuestras lenguas y nuestra dignidad.

Rechazamos el uso de la educación como una herramienta de domesticación y subalternidad, como instrumento de dominación y segregación.

Rechazamos toda forma de racismo y sexismo, dentro y fuera de nuestras escuelas y de nuestras universidades.

Rechazamos la criminalización de los pobres, quienes, sometidos a las formas más brutales de exclusión, son estigmatizados por quienes asocian su presencia al peligro y al delito, por quienes pretenden transformar a los jóvenes y las jóvenes de sectores populares en los culpables por la discriminación que cotidianamente sufren.

Quienes nos hemos reunido en Nova Iguaçu, defendemos la construcción de un proyecto educativo emancipatorio, donde los estados asuman, sin concesiones, su responsabilidad inalienable en el financiamiento de la educación publica, destinando, por lo menos, el 6% de su PBI a sustentarla.

Defendemos la educación como una efectiva e imprescindible forma de inclusión social y trabajamos todos los días para desterrar el analfabetismo y las causas que lo producen.

Defendemos la educación como una herramienta para la recuperación de la memoria de nuestras luchas y la de aquellos quienes nos precedieron, dejando su imborrable ejemplo de compromiso y dignidad en la constricción de un futuro mejor.

Defendemos la educación como práctica de la libertad, como utopía libertaria, como herramienta para la construcción de un horizonte de dignidad y solidaridad, donde se crean y recrean los valores democráticos, la sensibilidad y la indignación ante las injusticias.

Defendemos la educación democrática como una plataforma desde donde poder gritar “NUNCA MÁS”: nunca más dictaduras brutales, nunca más represiones, masacres, genocidios, nunca más negación de nuestros derechos, de nuestra historia, de nuestra dignidad.

Defendemos la educación como forma de justicia y de lucha por la verdad que nos niegan, que nos roban, que nos pretenden hacer olvidar.

Defendemos la educación como posibilidad efectiva para volvernos personas mejores. Para aprender a admirar el mundo en que vivimos y para luchar todos los días, haciendo que todos, todas, podamos tener derecho a disfrutarlo.

Defendemos la educación pública y, por eso, proponemos dar continuidad a los compromisos asumidos en los Foros anteriores, amplificando sus alcances y multiplicando sus conquistas.

Hace un año, Nova Iguaçu era escenario de una nueva masacre. Hoy, nos reunimos para llorar la pérdida irreparable de esas vidas inocentes. Pero, también, para mostrar que aquí, en la Baixada Fulminense, el pueblo, como siempre, dice sí a la vida, al trabajo, al compromiso con la justicia y la libertad, con la justicia y la verdad. El Foro Mundial de Educación de Nova Iguaçu es y será un canto a la dignidad, un grito de esperanza.

Hace un año, Douglas Brasil de Paula, un niño de doce años, perdía la vida sin saber por qué. Era una de las 29 víctimas de la masacre. En su risa robada se espeja el desafío de este Foro. El desafío de construir un mundo donde la justicia social y los derechos humanos sean un patrimonio de todos y de todas. Donde los sueños de igualdad y justicia social sean el mapa de un territorio que debemos construir y recorrer juntos. A él y a todos los niños y niñas privados del presente y del futuro, dedicamos este Foro.

Nova Iguaçu, 26 de marzo de 2006.